Cosas que debes tener en cuenta al publicar contenidos patrocinados

Publicar contenidos patrocinados es una de las primeras opciones que se nos ocurre cuando pensamos en monetizar nuestro blog. Es una forma de monetización interesante, especialmente si todos salen ganando: el cliente porque ve publicado contenido sobre su marca; tú, porque generas ingresos, y tu audiencia, porque recibe contenido relevante. Esta es la teoría. La práctica, sin embargo, puede ser bien diferente porque entran intereses de por medio que pueden traicionar la esencia del contenido patrocinado.

Antes de lanzarte a aceptar contenidos patrocinados debes tener en cuenta una serie de obligaciones y consejos para que algo en teoría beneficioso para ti no se te acabe volviendo en contra. Lo primero que deberías hacer al recibir una oferta de este tipo es ponerte en la piel de tus seguidores. ¿Es algo que les interesa? ¿Cómo te gustaría que te contasen la historia si estuvieses al otro lado? ¿Te gustaría saber que se trata de contenido patrocinado?

Patrocinado o no patrocinado

Hay clientes que, erróneamente, presionan al blogger para que no distinga un contenido patrocinado del que no lo es, y evitar así una supuesta reacción negativa por parte de los lectores. Lo primero que hay que explicarle es que la ley nos obliga a señalarlo de forma explícita y nos exponemos a multas si no lo hacemos. Por otra parte, como bloggers, tenemos una obligación para con nuestra audiencia basada en una relación de confianza mutua. En un mundo tan sobrecargado de información, el hecho de que una persona nos visite y se tome tiempo para leer los contenidos del blog es una demostración de confianza que no podemos ignorar. Por eso debemos actuar con honestidad.

Por otra parte, el argumento en contra de etiquetar un contenido patrocinado falla desde la base. Si para llegar a un lector tenemos que engañarle, entonces ese es el síntoma de que lo correcto es precisamente hacer lo contrario. La lógica de un cliente que piensa que el engaño es un método efectivo se basa en los siguientes supuestos:

  1. Como el contenido no se identifica como patrocinado, habrá más lectores que lean el post.
  2. Al tener más lectores, también habrá más probabilidad de que nuestro contenido se comparta.

Sin embargo, el engaño en Internet desencadena reacciones muy diferentes. Estas son las respuestas habituales que genera una estrategia digital basada en el engaño como esta:

  1. Como la “trampa” está escondida, lo normal es que el número de personas que caigan será similar se diga o no que es patrocinado.
  2. Buena parte de los lectores, incluso los que están verdaderamente interesados en el tema, se darán cuenta a medida que lean de que el post es patrocinado y se marcharán porque lo concebirán como publicidad engañosa.
  3. Los lectores que se vayan, que serán más o menos según lo astuta que sea la trampa, se irán cabreados. Como consecuencia, perderán confianza en tu blog y en los contenidos que publicas.

Cuando decimos que un contenido es patrocinado, los lectores verdaderamente interesados en el tema pasan a evaluar el contenido sabiendo en todo momento que hay una marca detrás. Si el tema les resulta relevante, el hecho de que se trate de contenidos pagados no será un impedimento para que sea compartido, con el consiguiente impacto positivo en la marca. Es decir, ser honesto es beneficioso hasta para la marca. Lo que realmente nos tenemos que plantear, nosotros y el cliente, es que si no queremos reconocer que hay relación económica de por medio tal vez sea porque:

  1. Queremos hacer caja a expensas de nuestra audiencia.
  2. Y además, no confiamos en la relevancia del contenido.

Para muchos la ley es suficiente motivo para ser “honesto”. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Hay bloggers que utilizan todo tipo de estrategias para cumplir la ley sin que ello les afecte. Por ejemplo, en vez de decir de forma explícita que es un contenido patrocinado, incluyen una etiqueta “publicidad” entre la lista de etiquetas del post. Otros lo ponen abajo, al final de texto, y en pequeño. Pero si releemos lo anterior, estas acciones son inefectivas y además impiden beneficiarnos de las ventajas de publicar contenido patrocinado interesante. Personalmente, como lector, pensaría que me están tratando de engañar igualmente y reaccionaría en consecuencia.

Códigos de confianza

Con la generalización de los contenidos patrocinados, han surgido iniciativas para poner algo de orden en todo esto, como por ejemplo los códigos de confianza. El objetivo de estos códigos es permitir a los lectores evaluar la independencia del creador de los contenidos respecto a la información que publica. A su vez, permite a los bloggers saber cómo tienen que identificar sus contenidos siguiendo un formato estándar. Para ello solo tienen que introducir un sello y un link a otra página con más información al respecto.

Las marcas trabajan cada vez más de cerca con ‘influencers’ porque se han dado cuenta de que les resulta más barato y efectivo que otras formas de publicidad tradicionales. Algo que parece una mina de oro para los que se dedican al blogging, puede ser una espada de Damocles si no se actúa de forma responsable. Nos jugamos la credibilidad de los blogs como fuentes de información, y tenemos que pensar si un puñado de euros valen la pena a cambio de poner en riesgo la confianza que nos han dado nuestros lectores.

Hay diversos códigos de confianza, según el grado de implicación de la marca. Por ejemplo, el código de atención (c2c) sirve para indicar que para la elaboración del post hemos contado con alguna atención especial por parte de los representantes de la marca. Por ejemplo, mediante una invitación a un evento o el pago del desplazamiento. En el caso de que haya una retribución por medio, tendremos que utilizar el código c6c, que indica que se trata de una colaboración de carácter comercial.

La desventaja de este sistema es que los lectores pueden no saber a qué se refiere el código en concreto, y para ello tienen que acudir a una página externa. Aunque lo hagamos explícito, si no lo destacamos lo suficiente, estamos en las mismas.

Elijas el sistema que elijas, la regla de oro que no falla es utilizar un sistema que nos dé certeza de que el lector sabe en todo momento que está leyendo un contenido por el que hemos sido retribuidos. Ya sea utilizando el branding de la marca o los códigos de confianza, lo importante es ser honestos porque, como hemos visto, la honestidad tiene recompensa.

 

 

Sobre Jorge Planelló 79 Artículos
Jorge se las ha visto con todo tipo de contenidos y en muchos frentes, como periodista, productor audiovisual, editor de ebooks y copywriter. Es licenciado en Ciencias de la Información, Estudios de Asia Oriental y, como no era suficiente, posee un Máster de producción audiovisual. Lleva varios países en su mochila y habla tres idiomas (entre ellos chino).

1 comentario

  1. Qué gran artículo. Conozco a unas bloggers que sacan en su blog reportajes como si hubiesen probado los servicios o las tiendas que recomiendan y en realidad están cobrando por ese reportaje. Pero no lo dicen, y a mi entender es engañoso. Debieran decir por algún sitio que cobran (y mucho) por salir en su blog.
    Lo que no sé si debiera meterme en esa guerra o no, en descubrirlas o no.
    Acaso no todos queremos monetizar nuestro blog? Pero de manera honesta por supuesto.

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